Melancholia.

December 18th, 2011

El planeta Melancholia está a punto de estrellarse contra la Tierra. Justine, evocación rubia de los infortunios de la riqueza, hace tiempo que fue abducida por el planeta. Vive allí. La suya es una celebración lenta de la tristeza sin sentido, de la desolación del “no future” adornado de hípica y botas Hunter. Justine es la perfecta deprimida, incapaz de ver al otro, egocéntrica y egoísta. Una encarnación del sujeto postmoderno. Tan vacía como absurda y deliciosamente inútil.

melancholia9

Su hermana Claire, es la otra cara de la misma moneda. Si Justine ha salido de una película de Tarkovski, Claire es un peronaje de Dreyer, o tal vez uno de los primeros personajes de Lars Von Trier en la nausea de la abnegación, pero sin sucumbir del todo a ella. La Emily Watson de “Breaking the waves”, pero sin el componente masoquista sino más bien una madre frígida.

La abnegación de Claire empieza a deshacerse en el momento en que la muerte se acerca. Me gusta especialmente el personaje de Claire: la cuidadora, la madre. Alguien que coge el teléfono y te dice como entrar en un taxi, alguien que siempre va a estar y te organizará la boda, y soportará estoica tus desprecios y los de tu madre… que se aburre junto a su marido astrónomo, que sueña con su propia normalidad…. y que cuida a su hijo y le observa cuidadosa, pero en el momento en que la muerte se acerca inexorable, cogerá al hijo y no será capaz de protegerle del granizo.

Algo se ha roto en Claire cuando su marido la abandona y se adelanta a tomar las píldoras que ella misma había preparado para suicidarse y abandonarle a él y a su hijo… la desesperación de Claire, nace de la imposibilidad de no poder hacer nada. Allí donde Justine se calma, Claire se descompone. Claire es el personaje maníaco, el que necesita hacer para clamarse. Y Justine es la mujer que acaba de traspasar la línea de la neurosis, y contempla el planeta azul, y se entrega lúbrica a su luz (escena La Chapelle del film), precisamente porque resulta reconfortante encontrar a los demás en el mismo infierno donde tú habitas. Ya nadie le dice a Justine que sonría, y entonces es el momento en el que Justine está más entera, el momento en el que Justine, se puede permitir jugar, construir una casa de ramas que les protegerá contra la muerte.

Siempre me producen las películas de Lars Von Trier, una cierta desconfianza, que en Melancholia se traduce en la estética glitter de 3D y en el melodrama un poco cargado de tintas, en los fallos argumentales como ese marido que no sabe con quien se casa hasta el día de su boda, esa empleada del mes que Justine es incapaz de ser o la molesta galería de personajes masculinos que sólo aparecen, -como bailarines de neoclásico- para sujetar a las “prima dona” de esta danza de la muerte.

Pero las dudas se dejan aparcadas cuando el cuadro de Millet de Ofelia licuada, deshecha, un poco vegetal… ocupa la pantalla o con el inicio con “Los cazadores en la nieve” que me lleva de Melancholia a Solaris, esos dos planteas en órbitas tan diferentes.. y me lleva también a Sacrificio y el fin del mundo está tan cerca que habría que empezar a quemar las casas y follar con las brujas, a bucear en el escote de Kirsten buscando la luz.


Posted in Cosas que me gustan//Things that I like | 41 Comments »

This entry was posted on Sunday, December 18th, 2011 at 11:38 pm and is filed under Cosas que me gustan//Things that I like. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.

Comments are closed.